Misterio resuelto: ¿el tamaño importa?

Hace unos años, un buen amigo fotógrafo me contó que cuando se personó y se disponía a realizar un trabajo a un cliente, este con cierta indignación, le preguntó si esa cámara que llevaba era profesional, y que si con “eso” podía realizar dicho trabajo. Se trataba de una cámara sin espejo, una Sony A7, con unos cuantos objetivos en la mochila.

No era un caso aislado, había oído por parte de otros fotógrafos que le habían ocurrido un hecho similar y que se sintieron desprestigiados y con preocupación por ello. Incluso por algún foro, leí de algunos fotógrafos que no cambiaban de equipo para trabajar por esto mismo, por miedo a que el cliente no lo contratase al ver el equipo que usaría. 

Aún recuerdo que tuve dudas si debía cambiar mi cámara, ya que sufro desde pequeño de problemas de espalda y cervical, además, cada vez que cargaba con este equipo y trabajaba con él, ¡no había ni un solo día que no tuviese dolor!… era “mortal” para mí.

Estuve años usando una Nikon D610 junto al Sigma 24mm y 35mm f/1.4 ART

En aquel momento tenía una Nikon D610 con varios objetivos grandes y pesados, no tengo ánimo de desprestigiar, pero era como llevar un tanque a cuestas, en total llevaba aproximadamente 3 Kg o más.  

Empezaron a salir las primeras cámaras sin espejo, y yo las miraba con recelo, sabía que algún día debía comprarme una para mitigar mis problemas físicos y disfrutar de mi trabajo y de la fotografía que hago día a día de manera personal e íntima. No invitaba el hecho de llevar aquella Nikon D610, además de lentes pesadas, en una mochila o bandolera enorme para mi día a día.

Nikon D610 / Sigma 24MM f/1.4 ART

Nikon D610 / Sigma 35mm f/1.4 ART

Tuve mis dudas. No sabía si esas cámaras eran capaces de satisfacer mis necesidades, y en caso de trabajar con ellas, si lo harían como mi jubilada Nikon. Estaba enamorado del enfoque que daba mi cámara, era un rayo enfocando en las peores condiciones con el visor óptico y el motor de enfoque que montaba. 

Ahora sabemos o casi todo el mundo sabe, que el tamaño en las cámaras no es un factor determinante a la hora de realizar un buen trabajo profesional. Pero resulta curioso como hace unos pocos años se veía de manera distinta. 

“Mi primer contacto”

No fue hasta 2016, gracias a una colaboración con Panasonic Lumix, cuando realmente tuve un acercamiento a mundo de las cámaras sin espejo, fue una Panasonic Lumix GX80 con un pequeño pancake 12-32mm de kit. 

Mi primera sin espejo: Panasonic Lumix GX80 junto al LumixG 20mm f/1.7 II ASPH

Reconozco que fui un poco escéptico cuando la tuve en mis manos por primera vez, aquella cámara no pesaba absolutamente nada en comparación con mi Nikon D610. Sus botones y su tacto me parecía muy extraño, tanto que seguía pensando que era imposible que esa cámara fuese a ser un futuro sustituto de mi añorada y pesada Nikon. La realidad es que sí que lo fue, pero sólo cuando se trataba de mi día a día, o cuando quedaba con amigos y compañeros fotógrafos para ir a sacar fotos. Me llegué a comprar lentes para esta Lumix, eran pequeños pero con una calidad increíble (algunos tirados de precio comparados con otras marcas).

Recuerdo que me quedé enamorado de un Olympus 45mm f/1.8 de MFT (Micro Cuatro Tercios) que era compatible con esta pequeña Lumix, La cámara junto a estos objetivos, me los llevaba en una pequeña bandolera, la típica que puedes comprar en Pull&Bear para la cartera y las llaves de casa. Era gracioso, porque nadie se podía imaginar que llevase una cámara y lentes a la calle en ese “bolsito”, pero sí, gracias a eso empecé a disfrutar de nuevo de la fotografía, sin pereza de llevar una mochila para una cámara tan grande y pesada ni tampoco el hecho de sentir que cada vez que sacaba la cámara, muchas personas se cohibían o se sentían incomodadas.

Con esta pequeña cámara sin espejo pasó todo lo contrario, sacaba la cámara en medio de centenares de personas y muy pocas se daban cuenta de que llevaba una cámara en la mano o colgando al pecho, parecía un turista y pasaba totalmente desapercibido.

Panasonic Lumix GX80 + Olympus 45mm f/1.8

Panasonic Lumix GX80 + 12-32mm kit

Lo cierto es que hoy en día ya no la tengo. Me dió muy buenas alegrías, la usé un tiempo como segundo cuerpo y apoyo en ciertos trabajos, pero no tenía las características que pedía para poder sustituir finalmente a mi vieja Nikon D610. Aquí es dónde empezó mi quebradero de cabeza para sustituir a mi querido “tanque de guerra”.

 

“Tengo una cámara hípster” 

Como lees. Tengo una cámara “hípster”, como le dirían muchos, y encima es de aspecto retro, sí. Hoy en día, uso la marca Fujifilm, y no, no creas que me pagan y menos tengo alguna relación con ellos, pero es la única marca y cámaras de las que me he enamorado perdidamente. 

Mi primera candidata a sustituir mi querido “tanque de guerra” fue una Fujifilm X-T20, donde hice un pequeño contacto con la marca y probar si era capaz de satisfacer mi demanda. ¡Y tanto que lo hizo! La pequeña X-T20 la usé como segundo cuerpo en un evento que se desarrollaba en el interior de un gran edificio (con luz muy pobre) y en el que tuve que fotografiar a cientos de personas con apenas luz y con otras luces de tipo discoteca, en la cual, la cámara tuvo que hacer un doble esfuerzo para enfocar ¡pero lo consiguió! 

Mi añorada Fujifilm X-T20 + 7Artisans 35mm f/1.2 (izquierda) y X-T3 + Fujinon 23mm f/2 (derecha)

Fujifilm X-T20 + Fujinon 56mm f/1.2

Actualmente, poseo dos Fujifilm, la X-T3 y X-E4, y de verdad, son las mejores cámaras que he tenido hasta ahora. Pequeñas, compactas, no pesan tanto y para colmo… ¡ambas súper bonitas! La X-T3 tiene un aspecto a cámara de carrete de los años 80 o 90’s que no deja indiferente, mientras que la X-E4 además posee un look como las antiguas telemétricas, véase las míticas Leica, pero salvando muchas diferencias debido a la modernidad de las nuevas cámaras digitales.

 Y hablando de aspecto retro, otra de los puntos que veo positivos de llevar una cámara como las Fujifilm, es de cara a los amigos de lo ajeno, al ser de aspecto antiguo o de cámara de carrete, es muy improbable que llamen la atención, ya que seguro que muchos amigos de lo ajeno pensarían que se trata de un modelo antiguo que no vale “ni un duro”.

 Pero dejando de lado lo estético, la calidad que ofrece me satisface y de sobra con todo lo que hago, tanto en mis encargos como en mi día a día. Es cierto que no es la cámara perfecta ni tampoco es que exista una cámara perfecta, lo único que hecho de menos es un enfoque más preciso con algunos de los objetivos que poseo, por ejemplo, con el Fujinon XF 55 - 200 mm f/3.5 - 4.8, o mi objetivo favorito, Fujifilm Fujinon XF 56 mm f/1.2 R el cual, el enfoque es a veces un poco tedioso. 

Fujifilm X-T20 / Fujinon 10-24 f/4

El resto de las lentes que tengo y que estoy híper contento son el Fujinon XF 10-24mm f/4 R, Fujinon 16 mm f/1.4 WR, Fujinon 23 f/2, Fujinon 27mm f/2.8 y recientemente para llevármelo a todas partes, un Mitakon 35mm f/0.95, el cual habrá próximamente un post sobre esta lente. Adelanto que este me tiene impresionado por el “carácter y fuerza“ que tiene con respecto a los demás objetivos que tengo y puede que sea de momento el próximo candidato para ser mi favorito.

Fujifilm X-T3 / Fujinon 16mm f/1.4

Fujifilm X-E4 / 56mm f/1.2

Fujifilm X-T20 / Fujinon 18-55mm f/2.8-f4

En resumidas cuentas, creo que es vital conocer el equipo, saber sus limitaciones y qué somos capaces de hacer con él a pesar de sus debilidades. Si conocemos nuestro equipo, podemos llegar a realizar trabajos que nunca imaginaríamos. 

 Por lo tanto, para mí, el tamaño no importa y como dice un popular refrán: “No es la flecha, sino el indio”.

¿Y tú qué opinas de ello? Déjamelo en los comentarios.

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ISR4EL

Soy Israel González. Graduado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos pero… ante todo ¡un friki de la fotografía! Desde el 2007 dando guerra con las camaritas y la parafernalia.

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